Después de haber pasado 4 días increíbles con mis personas favoritas, se llegó el momento de volver a la realidad y separarme- nuevamente- de ellos. Lo que más me entristecía no era volver a la rutina, ya que los cambios en mi día a día dependen enteramente de mí, y pues a pesar de todo encuentro espacios y momentos que me llena de alegría; lo que más me entristecía era alejarme de las personas que más amo, sobre todo de mis dos hermanitas que le dan sentido a mi vida con solo ver sus sonrisas; y más aún, ya de regreso en Lima, me entristecía el darme cuenta que las personas que más quiero están lejos, una de ellas en especial, más lejos aún, y aunque los llevo en mi corazón y pienso en ellos todos los días, a veces necesitamos sentirlos fisicamente, abrazarlos, sonreirles, engreírlos y decirles que los amamos mirándolos a los ojos y escucharlo de vuelta.
A un dia de haber regresado, decidí que la vida es injusta, que es caprichosa y lo es más conmigo, sentí que era totalmente injusto no poder ver a diario a las personas más importantes de mi vida, sentí que la vida jugaba conmigo, que me permitía conocer a alguien, enamorarme, para luego quitarme a esa persona, y ponerla a miles de kilómetros; y por otro lado, haber crecido en una familia hermosa, llena de amor, darme los regalos más hermosos y luego alejarme de ello. Lo cierto es que nunca me acostumbraré a estar lejos de ellos, toda y cada una de las despedidas son y serán difíciles, y finalmente no podré evitar llorar, no importa los años que pasen.
El 29 de diciembre fue el cumpleaños Nº 10 de Claudita (mi segunda hermana) y en todo ese tiempo, es la primera vez que no estoy ese día con ella, siendo feliz con solo ver como ella lo es. Definitivamente, perderme de ver crecer a mis hermanitas ha sido lo más difícil de aceptar de el hecho de vivir lejos de mi familia, aún sigue siendo duro llegar después de algunos varios meses y darme cuenta que van creciendo, que ya no juegan con lo mismo y que la ropa que usaban ya no les queda; qué más quisiera yo acompañarlas en cada etapa de su vida, estar a su lado para protegerlas, aconsejarlas y cuidarles el corazón.
Pero aunque sienta que la vida me dice que no, estoy hecha de sueños desde siempre y creo que los deseos y sueños desde el corazón tarde o temprano termina venciendo cualquier capricho superior, que son capaz de empujar al mundo para que finalmente se materialicen. Pues de lo más deseo es volver a ver a esas personas que están lejos lo más pronto ,y más aún, no tener que alejarme de ellos más ¿Por qué no?