domingo, 24 de abril de 2016

Late post... Abril 16

Muchas veces es difícil aceptar que alguien te gusta, pero no me refiero a un gusto superfluo, si no a un gusto de verdad, intelectual, emocional, un gusto que trasciende el plano físico. Es difícil, por lo menos para las personas que estamos acostumbradas (y nos gusta) estar solas, gozar de independencia en la mayoría de sentidos posibles, porque implica renunciar a una parte de tu total y absoluta libertad, perder un poquito autonomía... y eso siempre asusta. 

Es más difícil aún cuando tienes que tragarte tus palabras por haber dicho anteriormente que no había manera que quisieras algo con nadie y que nada iba a ser que cambies de parecer, y en cuestión de meses o semanas eso cambia, de pronto, sin quererlo ni buscarlo, solo llegas a un punto en el que te das cuenta que piensas de forma diferente, como me pasó a mí; con lo que concluyo que, o estuve autoengañada o debo  aprender a no ser tan tajante con mis pensamientos, porque finalmente la vida se encargará o de desengañarme o de darme la contra. 

Ahora que me he dado cuenta de esto, quisiera solo dejarme llevar y no limitarme por mi misma o por terceros. Odio sentirme limitada.