Y se llegó el momento, la hora de partir y de alejarme de lo más hermoso que tengo, mi familia, mis hermanitas. En este momento estamos las 3 juntas mirando tele en la cama, y mientras ellas juegan yo escribo y derramo lágrimas por tener que dejarlas. Tengo que agradecerles por todo el amor y alegría que me han dado estos días; me abrazaron cuándo me vieron triste, cuando me vieron llorando estuvieron pendiente todo el tiempo consolandome y me llenaban de caricias y de "te amos", diciéndome que todo estaría bien y llenaron el vacío que sentía en ese momento. No quiero separarme de ellas, no quiero dejarlas nunca; han pasado muchas cosas en estos días en mi vida, pero he podido sobrellevar todo porque me siento fuerte al lado de ellas, soy fuerte por ellas, y por ellas tengo que seguir adelante. Mi familia me reconforta y me da ánimo.
Ahora que regreso a Lima, sé que nada va a ser igual, tengo el corazón en la boca desde ya, porque no podré ver sus caritas, sus ojos, ni sentir sus abrazos y sentiré un vacío demasiado grande, más grande aún. Quisiera estar a su lado siempre para cuidarles el corazón, velar sus sueños y cuidar su camino mientras crecen. Quisiera decirles que todo va a estar bien, que la vida no es dura, que no van a sufrir, que nadie les va a romper el corazón, pero solo me queda decirles que las amo con todo mi ser y que en cada tropiezo estaré yo apoyandolas y dándoles todo mi amor, aconsejandolas y defendiendolas con mi vida.
Los extraño desde ya, las amo, los amo.