Cuánto tiempo! Desde el 2020 he estado en un proceso de evolución increíble, de aprender a estar conmigo misma y sentirme tan cómoda estando sola, un sábado o domingo en mi cama, viendo pelis o leyendo. No ha sido fácil, no ha sido de un día para otro, pero siento que lo he logrado y me siento muy feliz por eso.
Bueno, como todo no es perfecto, de pronto me di cuenta que me había aislado del mundo y en mi interés de seguir redescubriéndome, perdí el interés de relacionarme con otras personas. Mis relaciones se limitaban a mí misma, Ludovico, mi roomie, mamá, papá, hermanas y mi mejor amiga y con eso me sentía feliz, plena y suficiente.
En algún momento empecé a conversar un poquito con alguien más (no por iniciativa mía) y nos empezamos a ver. Desde el inicio pensé "a ver qué tal" y...todo bien, habían varios temas en común, pero algo no me terminaba de encajar, faltaba química, sobraban silencios y no había atracción suficiente (además de otras cosas que claramente no me encantaban). En fin, no pasó de un mes. Sé que no es lo correcto, pero me fui de viaje y tuve que ahorrarme muchas explicaciones; además, creo que era evidente que no había química ni física ni nada que genere una reacción entre nosotros.
Bueno, me fui por casi 2 meses en total, a pasar tiempo con mi familia (esta es otra historia que merece un post aparte). En algún momento -tal vez por influencia de mis primas y las salidas divertidas que tuvimos juntas- sentí curiosidad por retomar mi vida social. ¡Ah! y también por recomendación de la sicóloga. Entonces, no sé cómo ni en qué momento preciso me volví más predispuesta a conversar con ex amigos, amigos, conocidos y a entablar conversaciones.
Para hacerla corta, conocí a alguien (por amigos en común). Solo eso, nada más relevante. Pero sí algo especial, sentí una conexión fuerte, rara, distinta. Sentía que lo conocía hace mucho y que podía confiar en él. Escribo sobre esto no porque sea lo más increíble de la vida, sino por que es algo que no me pasaba hace mucho tiempo, conectar con alguien tan pronto y me da un poquitito de miedo pero también me emociona. Había generado esas conexiones pero después de mucho tiempo de conocer a una persona, no de manera casi inmediata.
Es probable que no vuelva a verlo, o tal vez sí, ¿Quién sabe? Pero no me preocupa mucho. Me gustó la conexión que sentí y disfruté en su momento y estoy bien con eso. Una nueva experiencia. Siempre es bonito sentir y vivir cosas nuevas. Tal vez en otras vidas fuimos mejores amigos, novios o hermanos gemelos.