miércoles, 16 de abril de 2014

Y aunque duele, no mata...


No era el mejor día, pero tampoco esperé esa noticia. Ese día me armé de valor, decidida a tener contacto con él, lo miré, todo estaba perfectamente planeado; hora, lugar, todo sincronizado, había imaginado ese momento miles de veces, incluso dormida... Pero nunca con ese final, nunca así. Me inventé todos los desenlaces posibles, todos los diálogos posibles, todos los supuesto entre el y yo, y ninguno fue el que realmente se dio.

Y aquí estoy, en mi cama, ocupando la cabeza con cientos de pensamiento, sintiéndome la más tonta de las tontas por esperar algo que no debí esperar. ¿Que pasó con mi famoso: "No voy a esperar nada de nadie, porque terminaré lastimada"? Supongo que cuando algo o alguien te interesa, inconscientemente te esperas lo mejor y la frase pierde fuerza y se minimiza.

Ni dos bolas de helado ( una de cheesecake y  otra de pie de limón) pudieron calmar mis emociones después de  la noticia. Me sentí mucho mejor durante las dos horas siguientes a comérmelo, tuve una compañía increíble por ese tiempo ( gracias por estar ), hasta conseguí reirme; pero estando ahora sola en mi cuarto, es inevitable recordar ese preciso momento en el que me quebré en pedazos despacito, mientras leía sus labios, y querer llorar también lo fue, ¿Seguro que no fue un sueño?

" La flaca con la que SALGO..." Después de esas palabras pronunciadas directamente por él (sin margen a error), el castillo de naipes llenos de ilusiones que había construido sobre una nube de sueños, se vino abajo, esos meses pendiente de él no valieron la pena. Todo había sido planeado minuciosamente por semanas para que ese momento fuera MI momento, me había llenado de valor y de perfume, me peiné, sonreí, estaba optimista, tal vez demasiado. Pero esas palabras me destruyeron y construyeron en minutos, fueron un regalo de la vida...Más bien una cachetada "Ahora ya sabes, no seas cojuda, vive y olvídate."

¿Duele? Claro que duele! Por supuesto que duele! Sentí que había perdido mi tiempo al estar pendiente de alguien cuyo interés en mi era menor a cero. No puedo decir que hay sentimientos hacia él, todo es sobre mí, cólera conmigo misma por ilusionarme en base a nada, por ocupar mi mente en una idea, porque no es más que eso, una idea y un cuerpo. No sé mucho más de él y por ahora tampoco quiero saberlo.

Hoy me desahogo y solo hoy, prometo, me prometo a mí no volver a caer en lo mismo. Tal vez llore toda la noche y no por él, sólo por mí, porque sé que me lo merezco. Pero será hoy, mañana habré aprendido, estaré nueva, lista y abierta a nuevas posibilidades, a todas las posibilidades y sobre todo feliz. Por que me ha costado sacarme toda la capa de tristeza que había acumulado y he decidido que no dejaré que se vuelva a formar porque sonreír es mi nuevo estado permanente, por que ser feliz lo decido yo, porque los fantasmas se han escondido.

Por ahora me despido de él hasta ojalá dentro de mucho. Por que aunque duele, no me mata, y aunque importa, no trasciende.

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