Este blog existe desde que tengo 20 años, pero siempre ha sido privado y como una especie de diario personal. Está lleno de emociones y experiencias que ahora me siento lista para compartir. Escribir me ayuda a sanar , evolucionar y crecer.
martes, 18 de octubre de 2022
Decadencia humana
martes, 4 de octubre de 2022
No nos engañemos
En el camino de la vida nos cruzamos con muchas personas, algunas nos ayudan a crecer, otras nos muestran que es lo que no queremos por ningún motivo a nuestro al rededor. Algunas personas nos generan alegría con solo volver verlas y otras nos causan rechazo. Hay personas que quiero volver a abrazar y ver sonreír y otras que me hacen un favor ocultándose y alejándose de mí.
Algunas personas llegan para recordarnos por qué es mejor estar solos y otras dejan marcas bonitas tan profundas que el paso del tiempo no las borra del todo. Algunas personas son pasajeras, se vuelven irrelevantes o ni siquiera llegan a ser recuerdos, y otras, otras se quedan en tu corazón por años, o para siempre. Con algunas vives emociones cortas e intensas, pero bastante superfluas, otras te generan sentimientos permanentes, que aunque tratemos de ocultar o minimizar, están, aunque lo neguemos al mundo y a nosotros mismos. No nos engañemos.
Qué frágiles nos hemos vueltos, que vulnerables para mostrar, cada vez pretendiendo sentir menos, aparentando una supuesta desidia, desinterés. Nos falta coraje para aceptar y asumir lo que sentimos, cobardía le dicen. Nos sobran ganas pero nos faltan huevos. Nada es suficiente, todo es demasiado.
Nos ocultamos detrás de máscaras que mostramos al mundo, queriendo parecer fuertes, queriendo disimular nuestras emociones, tratando parecer de acero e indiferente con quienes de verdad nos importan, con quienes nos hacen sentir de verdad. Nos hacemos daño negándonos la experiencia.
No nos atrevemos a vivir, nos escondemos del rechazo, le rehuimos al dolor, como si fuera ese el final inevitable y necesario. Tenemos miedo de apostar, porque apostamos a que todo vaya mal y nos olvidamos de todo lo que puede salir bien, aunque la posibilidad sea del 1%.
Nadie llega a nuestras vidas por nada y para nada, todo tiene un propósito, pero al final del día todo es como es, todo es perfecto. Cada quien se arma de valor y se arriesga a su tiempo, a veces muy tarde, pero no deja de ser perfecto. No nos neguemos vivir.
lunes, 3 de octubre de 2022
27 días
Te volví a ver exactamente después de 27 días, y ya se estaba despidiendo el verano. No me moría por verte, para ser honesta, pero sí quería. Fueron 27 días desde que ya no eras un problema para mí, 27 días que me dediqué a disfrutar plenamente, 27 días desde que decidí darte la importancia que realmente tenías y el lugar que te habías ganado, un amigo.
Te vi pasadas las 11:00 pm parado en mi puerta, como antes, como tantas veces te vi. Y sin mucho emoción, para ser honesta, te abracé.
Tú y yo sabíamos cuál era la finalidad de ese encuentro. Tú con miedo, yo con ganas y rabia disimulada.
No pude mirarte a los ojos de manera sostenida, no pude mirarte como antes. Te vi diferente, te vi como alguien ajeno, extraño.
Durante el tiempo que decidimos unirnos, tampoco pude mirarte directamente a la cara, no me provocaba, eras una persona más, no eras tú, no eras tú como antes, eras un cuerpo que el mío quería disfrutar por unos minutos. La entrega me pareció innecesariamente eterna.
Antes y después de esos minutos fui un poco menos fría que el mármol; en el momento fue diferente, pero tal vez porque soy muy apasionada con todo y quería mantener mi performance, o tal vez fue la rabia y cierto resentimiento oculto que encendieron las ganas. Una cuestión de ego. ¿Pero y tú? Te noté esquivo, no te entregaste al 100%, sentí tu miedo, te vi pensando, con dudas, con culpa, con tristeza.
Me sentí un poco triste por no haber sentido nada, por no tener ganas efusivas de abrazarte y besarte como antes. Pero ¿Cómo puedo querer todo eso con alguien que me decepcionó? Cómo seguir, habiéndome dado cuenta en solo 2 días que no eres a quien quiero en mi vida para ser mi compañero. Lo siento, pero no me sumas.
Todo fue tan casual, sentí que se quedaron cosas sin decir, emociones que decidimos esconder, tal vez por miedo, tal vez por no mostrarnos vulnerables después de 27 días sin saber uno del otro. Puedo tratar de encontrarle mil explicaciones, pero solo sé que fue un encuentro triste, que no quiero volver a repetir.