Un día, después de tantas lágrimas, por fin decido abrir los ojos y alzar la mirada, mirar fijamente. Pero lo primero que veo no es el exterior o lo que me rodea, lo primero que veo es todo es lo que está dentro de mí, todo lo que se esconde debajo del montón de huesos y piel que soy, debajo de los miedos y de las dudas, debajo de las inseguridades y los prejuicios. Lo primero que veo cuando decido abrirme los ojos, es magia.
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