Son tres días seguidos de emociones, de pensar y sobre pensar, de acumular miedos e incertidumbre, de recibir dudas, y por fin pude mostrar todo lo que había tratado de ocultar detrás de una sonrisa, de por fin no estar "bien".
A veces me sorprendo de la capacidad de mi cuerpo y mente para soportar y seguir. ¿Podré seguir? Seguramente sí, como siempre lo hago, una vez más.
Momentos que se convierten en recuerdos, recuerdos que se siguen acumulando y quién sabe si permanezcan inalterables. Quién sabe si sigan presentes o guardados en un rincón desconocido y minimizados.
Historias inconclusas, inicios y finales esporádicos, otra página, nuevo capítulo.
No tengo energía, ni fuerza, me quiero apagar un ratito, cerrar los ojos y ya no pensar.
Quisiera eso, apagarme para reiniciarme, pero de nada sirve porque los sentimientos no se apagan, no se olvidan, no se reinician.
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