El roce de la piel es necesario. Puedes salir mil veces con una persona, pueden mirarse a los ojos por horas, pueden conversar hasta la madrugada todos los días, pero nada reemplaza el contacto físico. La química que se genera cuando de casualidad o a propósito se tocan un poco, ligeramente. Desde ese momento ya se generan mil reacciones que cada uno de los involucrados pueden sentir en secreto y lo notan, pero no lo dicen. Ninguno quiere ponerse en evidencia y menos de manera prematura. Es el miedo, el miedo de que la sensación haya sido totalmente unilateral.
Más importante aún es cuando se juntan las manos. Si sientes comodidad en ese momento es una señal de que las cosas van bien, de que lo sigas intentando. Cuando los dedos se entrelazan y encajan perfectamente, estás en un buen lugar. Solo disfruta el momento, no saben cuánto durará.
He tocado muchas manos, he entrelazado los dedos muchas veces con diferentes personas. He tocado las manos de personas que he querido muchísimo, pero no he sentido esa conexión que para mí es necesaria, que te hace querer más. Si las manos no se desesperan por estar juntas, por tocarse, unirse, entonces algo anda mal, algo falta. He visto a personas también una vez en mi vida y por diferentes motivos hemos tocado nuestras manos y la sensación ha sido increíble. Son esas conexiones que siempre van a estar y quedarse como un recuerdo y nada más. Yo recuerdo cada una de esas veces.
Detesto que me agarren las manos sin realmente apretármela, no mucho, lo necesario para que todos los dedos toquen el torso. Eso que te permite percibir que la persona quiere sentir toda tu mano y probablemente más. La desidia o timidez de la otra persona, o tal vez inseguridad se nota cuando toma tu mano.
Asegúrense de tocar muchas manos en sus vidas, no se limiten ni prohíban esa experiencia, se pueden sorprender. Prueben, intenten, palpen, toquen, atrévanse, conozcan otras pieles, otras vibras, descubran. Tómense el tiempo para percibir las texturas, para experimentar los que esa piel y esas manos transmiten, y sobre todo, para descubrir de lo que ese roce te hace sentir.
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