lunes, 31 de enero de 2022

"Días sin ti"

Acabo de terminar de leer "Días sin ti" de Elvira Sastre, por recomendación de mi @andrea Jiménez y no he podido evitar llorar.

Creo que todos, en algún momento de nuestras vidas hemos sido Gael y en otro, Marta. Hemos sentido que todo se oscurece cuando alguien se va de nuestras vidas, hemos buscado explicaciones cuando algo terminó de pronto, pensando en qué hicimos mal. Pero también hemos estado tan profundamente heridos y llenos de cicatrices que no nos han permitido amar y nos volvieron incapaces de recibir amor. Yo fui Gael y también fui Marta.

Y mis favoritos, Dora -con sus sabios consejos- y Gael (abuelo) -con su forma tan especial de ver la vida-,  con su amor que se fortaleció en la guerra civil española. A pesar de todo, nunca perdieron la esperanza ni la alegría, ni dejaron de soñar, porque se tenían el uno al otro.

Hermoso libro y compañero de viaje. Grandes historias que enmarcan sentimientos y emociones tan reales. Grandes reflexiones. 

martes, 18 de enero de 2022

Polaridades

¿En qué momento cambié?

Estaba volviendo a leer "La Tregua" de Mario Benedetti y ayer me topé con una frase con la que yo siempre me sentí identificada, al menos durante mi etapa universitaria: "A mi me cuesta ser cariñoso, inclusive en la vida amorosa. Siempre doy menos de lo que tengo. Mi estilo de querer es ese, un poco reticente, reservado al máximo solo para las grandes ocasiones."

Es que yo era así. O creía que era así. No sé si en su momento lo hice para protegerme, protegerme del dolor, de las decepciones o de cualquier tipo de sufrimiento - que ya vivía pero por motivos no románticos-. No sé si el ambiente en el que viví durante esa etapa me volvió así. Pero recuerdo ser distante y fría, recuerdo ser bastante indiferente con las personas que se me acercaban, callada y estar a la defensiva. No me enamoraba, no me ilusionaba. Durante los años de universidad recuerdo haber estado ligeramente emocionada dos veces (hasta que llegó mi ex de varios años). No me gustaba ser así, no me reconocía, pero no recuerdo haber salido lastimada de ninguna situación sentimental.

Ahora, por el contrario, siento que me he vuelto más cariñosa, o tal vez siempre lo fui pero solo durante mi época universitaria -por mil motivos externos- me volví un cubo de hielo. No lo sé. Me gusta ser cariñosa, abrirme, demostrar, pero siento también que, desde que abrí esa puerta, me coloqué en una posición de vulnerabilidad y sí que la he pasado mal, aunque debo confesar que también lo he disfrutado y he recibido ese mismo nivel de cariño e incluso más, hasta el punto de creer que era ilimitado. 

Después de todo, tal como me dijo mi mejor amiga: "No limites tu cariño, pero resérvalo solo para quién lo merezca, el cariño y la confianza se gana" y cuánta razón hay en eso. 

Entonces, puedo elegir, puedo decidir -porque finalmente todo es cuestión de decisión- volver a ponerme mil capas y mantenerme ajena a todo, volverme "fría" -total, ya tuve un buen referente- o seguir exponiéndome. Puedo elegir ser como mi papá, una persona que decide ocultar lo que siente, le cuesta mostrar sus sentimientos, llora en silencio, le cuesta aceptar sus heridas y sale al mundo como alguien "duro" o puedo elegir ser como mi mamá, tratando de ver lo mejor en las personas, siendo inocente sobre la bondad en el mundo, dando todo con el gran corazón que tiene, siendo ella en cada beso y abrazo que reparte gratis. Aún no lo he decidido y probablemente necesite definirlo próximamente. 

Lo cierto es que hoy, me siento más decidida y más capaz de cuidar de mí, de mis sentimientos y pensamientos.

viernes, 14 de enero de 2022

Las cartas que no te di

Te has vuelto un recuerdo lejano, un recuerdo itinerante, intermitente. Como algo que pasó en otra vida, en otro mundo, en mis sueños, pero que pasó. 

Hoy, extrañamente, de pronto recordé algunas conversaciones y momentos. Y con el corazón en la mano quiero agradecerte hoy, nuevamente. No me juzgues ni malpienses, tal vez y es probable que por decirte esto te estés imaginando algo distinto a lo que realmente estoy sintiendo, pero no me importa, si me pudiste conocer, sabrás que me importa poco lo que los demás piensen 😉. Hoy solo quiero agradecerte otra vez por las veces que me escuchaste atento, que me abrazaste mientras se me caían las lágrimas recordando momentos difíciles, por las veces que te abriste y confiaste en mí, por las veces que lloramos juntos y nos abrazamos por varios minutos, dándonos fuerza en silencio. 

Gracias por permitirme ser totalmente yo, en mi lado más sensible, más vulnerable, por permitirme mostrarme, por permitirme conocerme y reconocerme más, por empujarme a que vuelva a encontrarme. No sé cuántas veces me perdí desde agosto del 2021, pero me reencontré y me volveré a encontrar las veces que sean necesarias.

Te acuerdas que una semana antes de mi viaje te dije que me sentía "hater" y el último viernes me dijiste: "estás bien ácida hoy". Sí lo estaba, odiaba todo en ese momento, odiaba sentir tanto, odiaba reprimir algunas cosas por la "intensidad", odiaba no sentirme como al inicio, odiaba tener tantas dudas, odiaba sentir que perdía libertad y odiaba recibir algo distinto a lo que yo esperaba (sí, mis expectativas, mi responsabilidad. Creé en mi mente alguien que aún no existía) Hoy, tengo el corazón lleno de gratitud hacia ti y no quería dejar de expresarlo.

Nuevamente, no me arrepiento de nada,  incluso de las cartas que te escribí y no te di.

domingo, 9 de enero de 2022

Rutina

Soy una persona de emociones fuertes, las busco constantemente, me hacen sentir viva, las necesito. No me juzgo por esto.  

Detesto la rutina, lo básico, lo previsible, lo repetitivo.

Me aburren las personas predecibles, que son y dan siempre más de lo mismo, sin ninguna novedad, que no me sorprenden.

Me aburren las personas que no tienen nada nuevo que aprender, que no se reinventan cada segundo, que no evolucionan, que no se atreven.

Me aburren las personas que no muestran emociones, que no vibran, que no son capaces de mostrarse en todas sus facetas, que no sienten con todas sus células, que no vive.

Me apaga lo gris, lo mediocre, lo tibio.

Me aburren las cosas a medias, lo "casi algo", lo controlable, lo escaso. 

Me matan los planes repetitivos, los planes de "siempre", la falta de creatividad, la falta de pasión.

Me aburre lo soso, lo insulso, lo que no tiene alma.

Me roba energía, me apaga, me aburre, me mata.

Las bienvenidas, los saludos, las miradas, los momentos y las despedidas deben vivirse y sentirse hasta el alma, con la piel, con todos los sentidos.

Que la vida me libre de las personas sin alma, sin color.

Todo cambia

En estos días han pasado mil cosas. Me sorprendo realmente de mi capacidad de aprender de cada situación "compleja" que pasa en mi vida. De ver estas situaciones y personas como aprendizaje y maestros que me enseñan a crecer y me obligan a evolucionar. Pero no es fácil, hay que tener mucha claridad  mental y mirar hacia adentro siempre para poder llegar a verlo de esa forma y no quedarse en el papel de supuesta víctima. 

Me siento agradecida con la vida por cada persona que puso en mi camino, porque me ayudó a recordar todo lo que no me gusta, que no quiero en mi vida, mis no negociables y también en las que yo debo cambiar o mejorar. Cada persona me mostró lo que me apaga y lo que me llena de energía, algo distinto en lo que debo trabajar y eso es algo muy valioso, especialmente para mí, porque soy de las personas que no se queda pensando o dándole vueltas al problema si no que busca ver más allá y sacar lo mejor de todo, con lo cual al final aprendo. 

Las personas que ya no están, simplemente son personas que cumplieron una función en un momento determinado, si "sufrí" fue porque me enseñaron algo que no quería ver y debía trabajar. Pero cuando tomas consciencia de este tipo de situaciones, el "dolor" dura tres (3) días y luego viene la apertura al aprendizaje y a toda esa sensación bonita de plenitud. Todo llega, todo cambia, todo pasa. 

Estos días he podido centrarme mucho en mí, siento que mi vida -salvo Colán- estuvo en stand by en los últimos meses en muchos aspectos, sobre todo con mis proyectos, planes y nuevos retos, que siempre han sido mi motivación. Enfoqué mi energía dándole vueltas a situaciones que me desgastaban, perdí mucha energía y sí, me apagué, pero me siento otra vez yo. Lección aprendida. 

Seguir y fluir hasta que la vida quiera. Arrivederci.


miércoles, 5 de enero de 2022

Gracias ❤

Han pasado 4 días desde que llegó ese mensaje, 4 días que no han sido fáciles. Aún tengo muchas dudas sobre ese mensaje, sobre tu decisión tan repentina pero la verdad, nada sorprendente. Aún tengo muchas dudas pero ya no busco respuestas. No sé si fuiste sincero -no lo siento así-, al menos en ese último mensaje, pero ya no quiero saber, sólo tu lo sabes y no espero que me lo digas, ya no espero nada en realidad. 

Dicen que el proceso de sanar no es lineal, un día estás arriba y otro día estás abajo y es verdad, lo estoy viviendo y lo estoy viviendo bien y con todo, no quiero ignorar ninguna emoción, ni reprimirla, ni dejarla en pausa o en stand by, quiero vivirlas todas, de manera intensa y de golpe. De una vez. Estoy segura que así todo pasará más rápido.

He tenido tiempo de analizar objetivamente lo que "teníamos" y he podido identificar cosas que me hacen sentir más tranquila con mi situación actual, pero es imposible no recordar algunos momentos bonitos, porque a pesar que muchas veces me la pasé muy triste y con mil preguntas, guardo recuerdos lindos que estarán ahí hasta que mi memoria caprichosa y voluble decida borrarlos. 

"Necesito estar solo" me dijiste. No, no sé que significa eso, ni el motivo de esa necesidad, no lo entiendo honestamente, pero ya no quiero intentar entenderlo, tampoco quiero saber si esa frase es verdad o simplemente una mentira para que no me lastimara tanto tu decisión. Quiero pensar que lo primero, pero me cuesta un poco, porque lo siento más como un floro escaso y poco creativo. Una de mis mejores amigas me preguntó: ¿Qué te hizo pensar que era una persona sincera? La verdad no estoy segura, solo lo sentí así, ¿Y si me equivoqué?  tal vez, tal vez es mi capacidad y ganas de ver lo bueno y bonito en cada persona que "conozco". Después de todo, la honestidad es un NO negociable para mí.

Ahora, sólo algunos días después de todo, me siento en paz y lista para agradecerte. Gracias por todo, por existir, por las veces que no reímos sin sentido, por las caminatas y noches infinitas, gracias por mostrarme "eso" que me permitió recordar tantas cosas que no me gustan de mí y de otras personas y que hasta me asustan, "eso" que ya viví y no quiero de vuelta, gracias por el invierno. Gracias por estar en mi vida 10 semanas, por los besos y abrazos que me dieron calor en su momento y que yo disfruté y viví con mucha ternura. Gracias por el aprendizaje, lo necesitaba.

Me dijiste que no estuviste a la altura de lo que yo di, y no, no es que no estuviste a la altura, es solo que tú no sentías igual y no quisiste dar más ni construir nada. No, no era necesario ser el "victimario" o "héroe" de la historia, las cosas como son, sin víctimas ni victimarios. Si yo decidí darte mi tiempo, mi amor y cariño fue porque así lo sentí en su momento y no me arrepiento ni un solo segundo de haberlo hecho, porque decidí sentir y dejarme llevar por eso y estoy orgullosa de haber tomado esa decisión. Yo vivo, siento y pienso intenso y me gusta ser así, lo disfruto. Ya te habrás dado cuenta que esa intensidad a veces me lleva a ser impulsiva (te juro que mi consciente no quería bloquearte -al menos ese día-, fue un arrebato empujado por mi subconsciente que probablemente me notó un poco harta)

En realidad, me arrepentiría de haberme limitado, de haber ocultados mis emociones o sentimientos o de haberme esforzado por mostrar menos o ser diferente, solo para no asustar. Fingir que siento menos para no "terminar lastimado" me parece cobarde y yo no soy así. Mostrar desinterés cuando no lo sientes así, es un asco. Me siento feliz y tranquila de todo lo que di en este tiempo, y sí, me nació hacerlo por ti. Las cosas cambian.

Quiero verte feliz, solo o con quien sea, quiero verte brillar y regalando sonrisas al mundo. De todo corazón, deseo que sanes eso que sólo tú sabes, y espero que más temprano que tarde, puedas trabajarlo y deshacerte de esos fantasmas. Tú también te mereces lo mejor. 

¿Te equivocaste? Sí, totalmente sí, pero quién no lo hace, somos seres humanos. Odié ese "mensaje de despedida", lo odié porque para empezar nunca debió ser un mensaje y menos debió tener esa carga de cólera y frialdad que sentí, eso sí no nos lo merecíamos. Yo también me equivoqué, yo cambié, yo callé. Pero finalmente ya no hay forma de volver atrás, todo fue como tuvo que ser y así es perfecto.

Te juro que me quedo con todo lo que pasó en este tiempo, lo bueno, lo malo y lo feo, porque incluso lo último es un aprendizaje, que nos ayuda a crecer y evolucionar como seres humanos y qué bien nos hace eso. Mi corazón sólo tiene cariño y agradecimiento para ti. Gracias por ser.

lunes, 3 de enero de 2022

Bienvenida del 2022

Hay algo que no soporto en la vida y ese algo es ver llorar a mi familia (y más aún si es por mí). Un mensaje me llegó el 1 de enero de 2022, un mensaje con cólera, frío, con poca buena onda, un simple mensaje de whatsapp totalmente inoportuno y poco considerado. Gracias por eso.

Fue inevitable no sentirme mal después de leerlo, fue inevitable derramar mil lágrimas por la forma y el momento en que llegó ese mensaje. Ya me veía venir todo, de hecho yo ya había tenido tiempo de pensar en cómo me sentía. Pero no quería hacer las cosas así, sino con cariño y respeto a la otra persona, como debió ser. 

Cuando leí el mensaje estaba almorzando con mi familia: Mi mamá, mis hermanitas, mi madrina, Wen, otra tía, mi prima, su esposo, su hijita y todos voltearon a mirarme cuando vieron mi cara totalmente desconcertada y las lágrimas cayendo por mis mejillas porque era lo que menos me esperaba ese día. Traté de aguantar las lágrimas todo lo posible, no quería exponerme de esa manera delante de todos, pero no pude, no podía creer la frialdad y poca consideración de ese mensaje. Me esperaba cualquier cosa pero no ésto el primera día del año nuevo y menos de él. Gracias otra vez por eso. 

No pude más con la mirada de todos, dije que me iba al cuarto porque estaba cansada. Me paré de la mesa y Clau, Cami y Wendy salieron detrás de mí. No entendía nada, me tiré a la cama a pensar un poco y no podía parar las lágrimas. No me merecía que las cosas sucedieran de esa forma, tan distante, tan fría. Wen y mis hermanas se echaron conmigo, empezaron a hablarme y darme besos. De pronto volteé y las vi con lágrimas en los ojos y era por mí. Eso me dolió más que nada. No puedo soportar que las personas que amo se pongan mal por mí. 

Fuimos a la playa, yo estaba más tranquila, pero era inevitable dejar de sentir, ocultaba mi cara debajo del sombrero para que nadie me viera, no quería tener que dar explicaciones, ni contarles que alguien decidió mandarme un mensaje de mierda el 1 de enero del 2022. Mi mamá se alejó de nosotros y se fue caminando, cuando no pude más corrí tras ella, la abracé y pude soltar todo. Recibí un abrazo fuerte de mi mamá, y sus palabras tan sabias. Lo que más necesitaba. 

A las 8 pm nos reunimos todos a cenar, pero no podía parar las lágrimas, eran lágrimas de cólera y decepción. Tenía los ojos hinchados a más no poder. Traté de pensar en otras cosa, de disimular. Me sentía agotada, cansada. Mis tíos se dieron cuenta y mi mamá les dijo que estaba triste porque ya me iba, cosa que no era mentira, pero claramente no era el principal motivo. 

Me dormí abrazando a mi mamá y vi sus lágrimas. Esto específicamente no será fácil de superar, no puedo creer que me haya expuesto a ésto. Mandar ese mensaje el 1 de enero de 2022 y más aún, sabiendo que era el último día que pasaba con mi familia, que tan poca consideración con todo. Exponer a mi familia a verme mal y más aún, a que ellos se pongan mal. Hay que ser bien egoísta. Yo regresaba a Lima al día siguiente, era 1 solo día para hablar de frente y a la cara, no iba a pasar nada si esperaba 24 horas, pero sólo pensó en aprovechar la oportunidad, deshacerse de la "situación" lo antes posible. Sólo pensó en él. Después de todo, los actos dicen más que las palabras.

La despedida de mi mamá fue más dura aún. Yo me iba llorando por dejarla y ella preocupada con lágrimas en los ojos me abrazó y me dijo que sea fuerte, como siempre lo había sido (y es verdad). Fue una hora y media de viaje a Piura, tiempo en el que me pasé llorando por toda situación de las últimas 12 horas. Dormí y lloré en el avión también. Llegué a Lima y otra vez las lágrimas, la distancia del amor de mi familia y la forma en que alguien decidió "joderme" el inicio del año porque "no podía esperar más". Camino a la casa de mi tía a ver a mi papá, lloré nuevamente, mis ojos seguían hinchados. Abracé a mi papá y él también me abrazó. Él no es muy cariñoso pero es el abrazo más fuerte que me ha dado (sin exagerar). Le conté un poco sobre la situación, necesitaba que me entendiera y no hiciera muchas preguntas, necesitaba de él. Lloraba recordando ver llorar a las personas que AMO (más que el mensaje en sí, ésto fue lo que me dolió).

No me mataba lo que pasó. Siendo honesta conmigo misma, hace semanas las cosas cambiaron y no estaba cómoda, por más cariño que hubiera, eso no es suficiente y no me quería quedar en esa situación. Pero quería tomar una decisión de manera inteligente y calmada y sobre todo, conversar las cosas primero cara a cara, de forma madura y adulta (y no mandar un mensaje de whatsapp). Quería enfrentar la situación y si tocaba, despedirnos con cariño porque ninguno tuvo la intención de dañar a nadie (según yo).

Lo que me duele, me enoja y me DECEPCIONA, porque así estoy, decepcionada como nunca, fue la forma en que hizo las cosas (no me lo esperaba de él y qué equivocada estaba) y que a raíz de eso mi familia llorara y se pusiera mal por mí justo el último día que estaba con ellos (qué poco corazón hay que tener). NO me lo merecía, ellos NO se lo merecían. Nadie se merecía estar en esa situación.