En estos días han pasado mil cosas. Me sorprendo realmente de mi capacidad de aprender de cada situación "compleja" que pasa en mi vida. De ver estas situaciones y personas como aprendizaje y maestros que me enseñan a crecer y me obligan a evolucionar. Pero no es fácil, hay que tener mucha claridad mental y mirar hacia adentro siempre para poder llegar a verlo de esa forma y no quedarse en el papel de supuesta víctima.
Me siento agradecida con la vida por cada persona que puso en mi camino, porque me ayudó a recordar todo lo que no me gusta, que no quiero en mi vida, mis no negociables y también en las que yo debo cambiar o mejorar. Cada persona me mostró lo que me apaga y lo que me llena de energía, algo distinto en lo que debo trabajar y eso es algo muy valioso, especialmente para mí, porque soy de las personas que no se queda pensando o dándole vueltas al problema si no que busca ver más allá y sacar lo mejor de todo, con lo cual al final aprendo.
Las personas que ya no están, simplemente son personas que cumplieron una función en un momento determinado, si "sufrí" fue porque me enseñaron algo que no quería ver y debía trabajar. Pero cuando tomas consciencia de este tipo de situaciones, el "dolor" dura tres (3) días y luego viene la apertura al aprendizaje y a toda esa sensación bonita de plenitud. Todo llega, todo cambia, todo pasa.
Estos días he podido centrarme mucho en mí, siento que mi vida -salvo Colán- estuvo en stand by en los últimos meses en muchos aspectos, sobre todo con mis proyectos, planes y nuevos retos, que siempre han sido mi motivación. Enfoqué mi energía dándole vueltas a situaciones que me desgastaban, perdí mucha energía y sí, me apagué, pero me siento otra vez yo. Lección aprendida.
Seguir y fluir hasta que la vida quiera. Arrivederci.
No hay comentarios:
Publicar un comentario