lunes, 3 de enero de 2022

Bienvenida del 2022

Hay algo que no soporto en la vida y ese algo es ver llorar a mi familia (y más aún si es por mí). Un mensaje me llegó el 1 de enero de 2022, un mensaje con cólera, frío, con poca buena onda, un simple mensaje de whatsapp totalmente inoportuno y poco considerado. Gracias por eso.

Fue inevitable no sentirme mal después de leerlo, fue inevitable derramar mil lágrimas por la forma y el momento en que llegó ese mensaje. Ya me veía venir todo, de hecho yo ya había tenido tiempo de pensar en cómo me sentía. Pero no quería hacer las cosas así, sino con cariño y respeto a la otra persona, como debió ser. 

Cuando leí el mensaje estaba almorzando con mi familia: Mi mamá, mis hermanitas, mi madrina, Wen, otra tía, mi prima, su esposo, su hijita y todos voltearon a mirarme cuando vieron mi cara totalmente desconcertada y las lágrimas cayendo por mis mejillas porque era lo que menos me esperaba ese día. Traté de aguantar las lágrimas todo lo posible, no quería exponerme de esa manera delante de todos, pero no pude, no podía creer la frialdad y poca consideración de ese mensaje. Me esperaba cualquier cosa pero no ésto el primera día del año nuevo y menos de él. Gracias otra vez por eso. 

No pude más con la mirada de todos, dije que me iba al cuarto porque estaba cansada. Me paré de la mesa y Clau, Cami y Wendy salieron detrás de mí. No entendía nada, me tiré a la cama a pensar un poco y no podía parar las lágrimas. No me merecía que las cosas sucedieran de esa forma, tan distante, tan fría. Wen y mis hermanas se echaron conmigo, empezaron a hablarme y darme besos. De pronto volteé y las vi con lágrimas en los ojos y era por mí. Eso me dolió más que nada. No puedo soportar que las personas que amo se pongan mal por mí. 

Fuimos a la playa, yo estaba más tranquila, pero era inevitable dejar de sentir, ocultaba mi cara debajo del sombrero para que nadie me viera, no quería tener que dar explicaciones, ni contarles que alguien decidió mandarme un mensaje de mierda el 1 de enero del 2022. Mi mamá se alejó de nosotros y se fue caminando, cuando no pude más corrí tras ella, la abracé y pude soltar todo. Recibí un abrazo fuerte de mi mamá, y sus palabras tan sabias. Lo que más necesitaba. 

A las 8 pm nos reunimos todos a cenar, pero no podía parar las lágrimas, eran lágrimas de cólera y decepción. Tenía los ojos hinchados a más no poder. Traté de pensar en otras cosa, de disimular. Me sentía agotada, cansada. Mis tíos se dieron cuenta y mi mamá les dijo que estaba triste porque ya me iba, cosa que no era mentira, pero claramente no era el principal motivo. 

Me dormí abrazando a mi mamá y vi sus lágrimas. Esto específicamente no será fácil de superar, no puedo creer que me haya expuesto a ésto. Mandar ese mensaje el 1 de enero de 2022 y más aún, sabiendo que era el último día que pasaba con mi familia, que tan poca consideración con todo. Exponer a mi familia a verme mal y más aún, a que ellos se pongan mal. Hay que ser bien egoísta. Yo regresaba a Lima al día siguiente, era 1 solo día para hablar de frente y a la cara, no iba a pasar nada si esperaba 24 horas, pero sólo pensó en aprovechar la oportunidad, deshacerse de la "situación" lo antes posible. Sólo pensó en él. Después de todo, los actos dicen más que las palabras.

La despedida de mi mamá fue más dura aún. Yo me iba llorando por dejarla y ella preocupada con lágrimas en los ojos me abrazó y me dijo que sea fuerte, como siempre lo había sido (y es verdad). Fue una hora y media de viaje a Piura, tiempo en el que me pasé llorando por toda situación de las últimas 12 horas. Dormí y lloré en el avión también. Llegué a Lima y otra vez las lágrimas, la distancia del amor de mi familia y la forma en que alguien decidió "joderme" el inicio del año porque "no podía esperar más". Camino a la casa de mi tía a ver a mi papá, lloré nuevamente, mis ojos seguían hinchados. Abracé a mi papá y él también me abrazó. Él no es muy cariñoso pero es el abrazo más fuerte que me ha dado (sin exagerar). Le conté un poco sobre la situación, necesitaba que me entendiera y no hiciera muchas preguntas, necesitaba de él. Lloraba recordando ver llorar a las personas que AMO (más que el mensaje en sí, ésto fue lo que me dolió).

No me mataba lo que pasó. Siendo honesta conmigo misma, hace semanas las cosas cambiaron y no estaba cómoda, por más cariño que hubiera, eso no es suficiente y no me quería quedar en esa situación. Pero quería tomar una decisión de manera inteligente y calmada y sobre todo, conversar las cosas primero cara a cara, de forma madura y adulta (y no mandar un mensaje de whatsapp). Quería enfrentar la situación y si tocaba, despedirnos con cariño porque ninguno tuvo la intención de dañar a nadie (según yo).

Lo que me duele, me enoja y me DECEPCIONA, porque así estoy, decepcionada como nunca, fue la forma en que hizo las cosas (no me lo esperaba de él y qué equivocada estaba) y que a raíz de eso mi familia llorara y se pusiera mal por mí justo el último día que estaba con ellos (qué poco corazón hay que tener). NO me lo merecía, ellos NO se lo merecían. Nadie se merecía estar en esa situación. 

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