Soy una persona de emociones fuertes, las busco constantemente, me hacen sentir viva, las necesito. No me juzgo por esto.
Detesto la rutina, lo básico, lo previsible, lo repetitivo.
Me aburren las personas predecibles, que son y dan siempre más de lo mismo, sin ninguna novedad, que no me sorprenden.
Me aburren las personas que no tienen nada nuevo que aprender, que no se reinventan cada segundo, que no evolucionan, que no se atreven.
Me aburren las personas que no muestran emociones, que no vibran, que no son capaces de mostrarse en todas sus facetas, que no sienten con todas sus células, que no vive.
Me apaga lo gris, lo mediocre, lo tibio.
Me aburren las cosas a medias, lo "casi algo", lo controlable, lo escaso.
Me matan los planes repetitivos, los planes de "siempre", la falta de creatividad, la falta de pasión.
Me aburre lo soso, lo insulso, lo que no tiene alma.
Me roba energía, me apaga, me aburre, me mata.
Las bienvenidas, los saludos, las miradas, los momentos y las despedidas deben vivirse y sentirse hasta el alma, con la piel, con todos los sentidos.
Que la vida me libre de las personas sin alma, sin color.
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