Este blog existe desde que tengo 20 años, pero siempre ha sido privado y como una especie de diario personal. Está lleno de emociones y experiencias que ahora me siento lista para compartir. Escribir me ayuda a sanar , evolucionar y crecer.
lunes, 5 de diciembre de 2022
Vivir
domingo, 27 de noviembre de 2022
200 días
Ha pasado casi un año desde que te vi por última vez. Tantos varios meses desde esa última vez cuando pensé que no sentía nada, solo pena en esa última visita en que te vi parado en mi puerta, confundido y sin saber muy bien qué hacer.
En mi cabeza te fuiste lejos, en un viaje sin regreso definitivo, porque sabía que no te quería volver a ver. Pero siempre estuviste cerca, más cerca de lo que te puedes imaginar y seguramente no lo sabes. Asumí que te fuiste de viaje, cuando en realidad solo lo imaginé. Me inventé esa historia para poder seguir y me autoconvencí de que me hiciste un favor.
Te fuiste haciendo promesas que sabías que no cumplirías, que nunca nadie cumple. Yo quería pensar que fue lo mejor, que fui buena por entender tus planes, tus sueños y dejarte ir; total, yo ya me había ido antes sin que supieras.
Te fuiste haciendo mucho ruido y dejando una sensación confusa, que aún persiste, pero me niego a averiguar qué es. Realmente es miedo, porque no quiero abrir heridas que he asumido como cerradas, no quiero investigar, no quiero averiguar, aunque ya me siento lista para eso, pero aún sigue siendo difícil mirar detrás del telón y ver a los actores sin máscaras, a las personas y no a los personajes.
Debo decir que verte después de casi doscientos días fue confuso, pero en el fondo era lo que quería. Aunque no tenía certeza de nada, aunque no sabía si pasaría, lo deseaba tanto que te vi. No supe como reaccionar, sentía entre emoción y ganas de alejarme, porque no quería lastimarte y no quería lastimarme.
Te vi y solo te sonreí. Siempre con mi sonrisa sincera, aprendida e impenetrable, como si todo estuviera bien. Pero la verdad, desde que te fuiste, nada estuvo bien. Desde que te fuiste no he sabido de transparencia ni sinceridad, no he sabido de entrega y ganas.
Volviste, sin querer. Volviste y no te volviste a ir, pero nadie lo sabe, ni siquiera tú. Tuve cólera conmigo misma por permitirte volver después de tanto tiempo, sobre todo por la forma en que te despediste, con una carta que no dio espacio para una respuesta. Y aunque no lo sepas, te fuiste en el peor momento de mi vida, en los meses más oscuros, cuando no podía estar bien ni contigo ni con nadie, ni siquiera conmigo, pero no lo entendías. Tal vez con 31 años ya puedas hacerlo.
Pensaste solo en ti y lo entiendo. No podías seguir y yo tampoco, no en ese momento. Quise acercarme, he querido hacerlo más de una vez, pero pienso en ti, en tu nueva vida, en las nuevas personas que te acompañan y no quiero interferir, no quiero porque tengo miedo, miedo de confiar, porque ya me fallaste una vez y yo también te fallé.
Miedo porque sé que cuentas tu propia historia, porque en esa historia yo fui mala, en esa historia con verdad a medias, solo yo fallé. En esa historia donde supuestamente yo gané y tu perdiste. No seré yo ahora quien trate de explicarte que estás equivocado, que tu historia tiene piezas incompletas, porque me he cansado de dar explicaciones y porque sé que tal vez no quieras escucharme ni entenderlo.
No sabes muchas cosas de mí, crees que sí, pero no; solo lo que escuchas, información parcial de terceros que creen conocerme o saber sobre mi vida y se atreven a juzgar. No sabes de mis errores y mis aciertos. No sabes que aún conservo ese único regalo improvisado, de esa canción que me recuerda a ti porque me dijiste que te recordaba a mí y que escucho al menos una vez al día. No sabes que pronto me voy yo también.
Pero nada importa, nada es relevante ahora porque nada cambia. El viento sopla en el mismo sentido y yo solo lo sigo, ya no lucho en contra.
Tal vez pasen otros casi 200 días para que te vuelva a escribir, o quizás no pase nunca más. Solo te he escrito una vez antes, porque cada vez que te escribo es un punto aparte que, en realidad, podría ser el último, y no sé si estoy lista para que llegue el punto final; al menos no después de casi 200 días.
miércoles, 23 de noviembre de 2022
Los sentimientos no se reinician
Son tres días seguidos de emociones, de pensar y sobre pensar, de acumular miedos e incertidumbre, de recibir dudas, y por fin pude mostrar todo lo que había tratado de ocultar detrás de una sonrisa, de por fin no estar "bien".
A veces me sorprendo de la capacidad de mi cuerpo y mente para soportar y seguir. ¿Podré seguir? Seguramente sí, como siempre lo hago, una vez más.
Momentos que se convierten en recuerdos, recuerdos que se siguen acumulando y quién sabe si permanezcan inalterables. Quién sabe si sigan presentes o guardados en un rincón desconocido y minimizados.
Historias inconclusas, inicios y finales esporádicos, otra página, nuevo capítulo.
No tengo energía, ni fuerza, me quiero apagar un ratito, cerrar los ojos y ya no pensar.
Quisiera eso, apagarme para reiniciarme, pero de nada sirve porque los sentimientos no se apagan, no se olvidan, no se reinician.
martes, 18 de octubre de 2022
Decadencia humana
martes, 4 de octubre de 2022
No nos engañemos
En el camino de la vida nos cruzamos con muchas personas, algunas nos ayudan a crecer, otras nos muestran que es lo que no queremos por ningún motivo a nuestro al rededor. Algunas personas nos generan alegría con solo volver verlas y otras nos causan rechazo. Hay personas que quiero volver a abrazar y ver sonreír y otras que me hacen un favor ocultándose y alejándose de mí.
Algunas personas llegan para recordarnos por qué es mejor estar solos y otras dejan marcas bonitas tan profundas que el paso del tiempo no las borra del todo. Algunas personas son pasajeras, se vuelven irrelevantes o ni siquiera llegan a ser recuerdos, y otras, otras se quedan en tu corazón por años, o para siempre. Con algunas vives emociones cortas e intensas, pero bastante superfluas, otras te generan sentimientos permanentes, que aunque tratemos de ocultar o minimizar, están, aunque lo neguemos al mundo y a nosotros mismos. No nos engañemos.
Qué frágiles nos hemos vueltos, que vulnerables para mostrar, cada vez pretendiendo sentir menos, aparentando una supuesta desidia, desinterés. Nos falta coraje para aceptar y asumir lo que sentimos, cobardía le dicen. Nos sobran ganas pero nos faltan huevos. Nada es suficiente, todo es demasiado.
Nos ocultamos detrás de máscaras que mostramos al mundo, queriendo parecer fuertes, queriendo disimular nuestras emociones, tratando parecer de acero e indiferente con quienes de verdad nos importan, con quienes nos hacen sentir de verdad. Nos hacemos daño negándonos la experiencia.
No nos atrevemos a vivir, nos escondemos del rechazo, le rehuimos al dolor, como si fuera ese el final inevitable y necesario. Tenemos miedo de apostar, porque apostamos a que todo vaya mal y nos olvidamos de todo lo que puede salir bien, aunque la posibilidad sea del 1%.
Nadie llega a nuestras vidas por nada y para nada, todo tiene un propósito, pero al final del día todo es como es, todo es perfecto. Cada quien se arma de valor y se arriesga a su tiempo, a veces muy tarde, pero no deja de ser perfecto. No nos neguemos vivir.
lunes, 3 de octubre de 2022
27 días
Te volví a ver exactamente después de 27 días, y ya se estaba despidiendo el verano. No me moría por verte, para ser honesta, pero sí quería. Fueron 27 días desde que ya no eras un problema para mí, 27 días que me dediqué a disfrutar plenamente, 27 días desde que decidí darte la importancia que realmente tenías y el lugar que te habías ganado, un amigo.
Te vi pasadas las 11:00 pm parado en mi puerta, como antes, como tantas veces te vi. Y sin mucho emoción, para ser honesta, te abracé.
Tú y yo sabíamos cuál era la finalidad de ese encuentro. Tú con miedo, yo con ganas y rabia disimulada.
No pude mirarte a los ojos de manera sostenida, no pude mirarte como antes. Te vi diferente, te vi como alguien ajeno, extraño.
Durante el tiempo que decidimos unirnos, tampoco pude mirarte directamente a la cara, no me provocaba, eras una persona más, no eras tú, no eras tú como antes, eras un cuerpo que el mío quería disfrutar por unos minutos. La entrega me pareció innecesariamente eterna.
Antes y después de esos minutos fui un poco menos fría que el mármol; en el momento fue diferente, pero tal vez porque soy muy apasionada con todo y quería mantener mi performance, o tal vez fue la rabia y cierto resentimiento oculto que encendieron las ganas. Una cuestión de ego. ¿Pero y tú? Te noté esquivo, no te entregaste al 100%, sentí tu miedo, te vi pensando, con dudas, con culpa, con tristeza.
Me sentí un poco triste por no haber sentido nada, por no tener ganas efusivas de abrazarte y besarte como antes. Pero ¿Cómo puedo querer todo eso con alguien que me decepcionó? Cómo seguir, habiéndome dado cuenta en solo 2 días que no eres a quien quiero en mi vida para ser mi compañero. Lo siento, pero no me sumas.
Todo fue tan casual, sentí que se quedaron cosas sin decir, emociones que decidimos esconder, tal vez por miedo, tal vez por no mostrarnos vulnerables después de 27 días sin saber uno del otro. Puedo tratar de encontrarle mil explicaciones, pero solo sé que fue un encuentro triste, que no quiero volver a repetir.
viernes, 1 de julio de 2022
Frío
Dos años son dos minutos
La vida pasa y no sé si la estoy viviendo
La mañana fría de invierno que se calientan con café pero en soledad
El frío de las noche, la noche que me recuerda que no estás
Calor esporádico y momentáneo
Calor que persiste unos momentos y me hace sentir viva
A veces extraño el verano limeño
Pero también recuerdo lo corto que es
Ilusiona y emociona solo por tres meses, pero no dura más
Lo mismo que duró esto
Eres como el verano, eres calor y alegría momentánea
Eres ilusión temporal
Pero como el verano limeño, tiene fin
lunes, 2 de mayo de 2022
Plural
miércoles, 27 de abril de 2022
No te quiero como tú crees
martes, 15 de febrero de 2022
Baby
Hola baby, hoy pensé en ti, pensé en ti y no te extrañé.
Pensé en ti baby, pensé en ti y no quise volver a sentir tu piel.
No te voy a mentir, a veces extraño las noches de invierno contigo. Pero no sólo las noches de invierno contigo, baby.
Hoy pensé en ti baby y tuve más ganas de disfrutar de mi independencia.
Baby, nunca te he dicho baby, nunca te he dicho de ninguna forma, baby. No fue necesario.
Nunca fuiste mío y nunca fui tuya. Y qué suerte tuvimos.
Hoy pensé en ti baby y me di cuenta que fuimos momentos cortitos que ya no existen.
Fuimos acompañantes silenciosos que no quisimos compartirnos con nadie más.
Hoy pensé en ti baby, pero mi piel ya no te recuerda.
Llegamos en silencio, nos quisimos casi en secreto y nos fuimos sin hacer mucha bulla. Como la gente ordinaria.
Adiós baby.
Las manos
miércoles, 9 de febrero de 2022
La mente
Siento que estoy en un momento de mi vida en que estoy enfocada en mi salud, en mi estado emocional, en mi crecimiento persona, en crecer profesionalmente. Como no me pasaba hace algunos meses, tengo ganas realmente de trabajar todo lo que pueda y tratar de equilibrarlo con mi crecimiento personal, solo eso.
Había decidido que nada fuera de eso pueda afectarme. No siento esa necesidad imperiosa de ver a mis amigas o hacer planes de fin de semana, salidas, citas. Me parece irrelevante en este momento, o al menos no quiero darle mayor importancia de la que debería tener. Siento que tomar esta actitud me da control sobre mi vida y me hace sentir en paz. Usualmente involucrarme emocionalmente o apegarme a un poquito a una persona, puede llegar a generarme cierta inquietud porque voy a estar más al tanto de sus actitudes, intenciones y palabras.
Conecté con un par de personas últimamente, y claro, en la medida que me sentía bien hablando con ellas, les daba mi espacio y tiempo (mi tiempo, lo que más valoro últimamente), pero también tomaba una actitud un poquito distante cuando ya no tenía nada que decir o ya no me provocaba. Lo dejaba ahi y seguía con mi vida, tenía la convicción de que si había un poco más de interés esa persona de alguna forma me iba a buscar o intentaría contactarme.
Estoy en una posición en que no quiero mover ni un solo dedo, un poco indiferente, alejada, estar sola, tener tiempo para estar sola sin esperar nada de nadie. No estoy pensando en tener citas, en salir con alguien, en que me inviten a salir el fin de semana. Valoro mucho dormir, comer rico, ordenar mis cosas, estar en mi ambiente. Tal vez es por el tiempo que me sentí perdida en "relaciones" o "vínculos" que no funcionaron que me siento super reticente a caer en esa situación. Si algo se da, no será por mi, yo no quiero mover ni un dedo para que algo funcione, no me voy a mover mientras no me sienta en un lugar seguro. Sin expectativas. Me cuesta confiar en lo que dicen las personas. Me cuesta confiar en sus intenciones.
No quiero perder tiempo con conversaciones vacías o vínculos sexuales casuales. Siento que me desenfoca, me quita energía y no me lleva a nada. Solo quiero rodearme de personas que aporten a mi vida, que me puedan ayudar a crecer, mental, espiritual y profesionalmente, que me sumen, no que me roben energía porque sé lo que yo pueda dar. Sé lo que llevo a la mesa y espero lo mismo.
Sí me siento un poco limitada y temerosa por mis vínculos pasados y experiencias. Tal vez un poco a la defensiva. Pero tengo que separar eso, tal vez volver a confiar un poco más en ellos y en mí. Lo cierto es que cuando más interés he mostrado por alguien, esas personas han sido más idiotas. Puede que yo los elija mal, puede que me haya estado involucrando con personas en misma sintonía, que no sabían que querían exactamente -al igual que yo- y por eso aceptaba situaciones que no debía, porque finalmente para mí no debía ser un tema.
Lo cierto es que hoy por hoy me cuesta abrirme, dar chance, ganas de involucrarme, le quito mi atención super rápido.
domingo, 6 de febrero de 2022
La vida
martes, 1 de febrero de 2022
Escribo
lunes, 31 de enero de 2022
"Días sin ti"
martes, 18 de enero de 2022
Polaridades
¿En qué momento cambié?
Estaba volviendo a leer "La Tregua" de Mario Benedetti y ayer me topé con una frase con la que yo siempre me sentí identificada, al menos durante mi etapa universitaria: "A mi me cuesta ser cariñoso, inclusive en la vida amorosa. Siempre doy menos de lo que tengo. Mi estilo de querer es ese, un poco reticente, reservado al máximo solo para las grandes ocasiones."
Es que yo era así. O creía que era así. No sé si en su momento lo hice para protegerme, protegerme del dolor, de las decepciones o de cualquier tipo de sufrimiento - que ya vivía pero por motivos no románticos-. No sé si el ambiente en el que viví durante esa etapa me volvió así. Pero recuerdo ser distante y fría, recuerdo ser bastante indiferente con las personas que se me acercaban, callada y estar a la defensiva. No me enamoraba, no me ilusionaba. Durante los años de universidad recuerdo haber estado ligeramente emocionada dos veces (hasta que llegó mi ex de varios años). No me gustaba ser así, no me reconocía, pero no recuerdo haber salido lastimada de ninguna situación sentimental.
Ahora, por el contrario, siento que me he vuelto más cariñosa, o tal vez siempre lo fui pero solo durante mi época universitaria -por mil motivos externos- me volví un cubo de hielo. No lo sé. Me gusta ser cariñosa, abrirme, demostrar, pero siento también que, desde que abrí esa puerta, me coloqué en una posición de vulnerabilidad y sí que la he pasado mal, aunque debo confesar que también lo he disfrutado y he recibido ese mismo nivel de cariño e incluso más, hasta el punto de creer que era ilimitado.
Después de todo, tal como me dijo mi mejor amiga: "No limites tu cariño, pero resérvalo solo para quién lo merezca, el cariño y la confianza se gana" y cuánta razón hay en eso.
Entonces, puedo elegir, puedo decidir -porque finalmente todo es cuestión de decisión- volver a ponerme mil capas y mantenerme ajena a todo, volverme "fría" -total, ya tuve un buen referente- o seguir exponiéndome. Puedo elegir ser como mi papá, una persona que decide ocultar lo que siente, le cuesta mostrar sus sentimientos, llora en silencio, le cuesta aceptar sus heridas y sale al mundo como alguien "duro" o puedo elegir ser como mi mamá, tratando de ver lo mejor en las personas, siendo inocente sobre la bondad en el mundo, dando todo con el gran corazón que tiene, siendo ella en cada beso y abrazo que reparte gratis. Aún no lo he decidido y probablemente necesite definirlo próximamente.
Lo cierto es que hoy, me siento más decidida y más capaz de cuidar de mí, de mis sentimientos y pensamientos.
viernes, 14 de enero de 2022
Las cartas que no te di
domingo, 9 de enero de 2022
Rutina
Soy una persona de emociones fuertes, las busco constantemente, me hacen sentir viva, las necesito. No me juzgo por esto.
Detesto la rutina, lo básico, lo previsible, lo repetitivo.
Me aburren las personas predecibles, que son y dan siempre más de lo mismo, sin ninguna novedad, que no me sorprenden.
Me aburren las personas que no tienen nada nuevo que aprender, que no se reinventan cada segundo, que no evolucionan, que no se atreven.
Me aburren las personas que no muestran emociones, que no vibran, que no son capaces de mostrarse en todas sus facetas, que no sienten con todas sus células, que no vive.
Me apaga lo gris, lo mediocre, lo tibio.
Me aburren las cosas a medias, lo "casi algo", lo controlable, lo escaso.
Me matan los planes repetitivos, los planes de "siempre", la falta de creatividad, la falta de pasión.
Me aburre lo soso, lo insulso, lo que no tiene alma.
Me roba energía, me apaga, me aburre, me mata.
Las bienvenidas, los saludos, las miradas, los momentos y las despedidas deben vivirse y sentirse hasta el alma, con la piel, con todos los sentidos.
Que la vida me libre de las personas sin alma, sin color.
Todo cambia
En estos días han pasado mil cosas. Me sorprendo realmente de mi capacidad de aprender de cada situación "compleja" que pasa en mi vida. De ver estas situaciones y personas como aprendizaje y maestros que me enseñan a crecer y me obligan a evolucionar. Pero no es fácil, hay que tener mucha claridad mental y mirar hacia adentro siempre para poder llegar a verlo de esa forma y no quedarse en el papel de supuesta víctima.
Me siento agradecida con la vida por cada persona que puso en mi camino, porque me ayudó a recordar todo lo que no me gusta, que no quiero en mi vida, mis no negociables y también en las que yo debo cambiar o mejorar. Cada persona me mostró lo que me apaga y lo que me llena de energía, algo distinto en lo que debo trabajar y eso es algo muy valioso, especialmente para mí, porque soy de las personas que no se queda pensando o dándole vueltas al problema si no que busca ver más allá y sacar lo mejor de todo, con lo cual al final aprendo.
Las personas que ya no están, simplemente son personas que cumplieron una función en un momento determinado, si "sufrí" fue porque me enseñaron algo que no quería ver y debía trabajar. Pero cuando tomas consciencia de este tipo de situaciones, el "dolor" dura tres (3) días y luego viene la apertura al aprendizaje y a toda esa sensación bonita de plenitud. Todo llega, todo cambia, todo pasa.
Estos días he podido centrarme mucho en mí, siento que mi vida -salvo Colán- estuvo en stand by en los últimos meses en muchos aspectos, sobre todo con mis proyectos, planes y nuevos retos, que siempre han sido mi motivación. Enfoqué mi energía dándole vueltas a situaciones que me desgastaban, perdí mucha energía y sí, me apagué, pero me siento otra vez yo. Lección aprendida.
Seguir y fluir hasta que la vida quiera. Arrivederci.
miércoles, 5 de enero de 2022
Gracias ❤
Han pasado 4 días desde que llegó ese mensaje, 4 días que no han sido fáciles. Aún tengo muchas dudas sobre ese mensaje, sobre tu decisión tan repentina pero la verdad, nada sorprendente. Aún tengo muchas dudas pero ya no busco respuestas. No sé si fuiste sincero -no lo siento así-, al menos en ese último mensaje, pero ya no quiero saber, sólo tu lo sabes y no espero que me lo digas, ya no espero nada en realidad.
Dicen que el proceso de sanar no es lineal, un día estás arriba y otro día estás abajo y es verdad, lo estoy viviendo y lo estoy viviendo bien y con todo, no quiero ignorar ninguna emoción, ni reprimirla, ni dejarla en pausa o en stand by, quiero vivirlas todas, de manera intensa y de golpe. De una vez. Estoy segura que así todo pasará más rápido.
He tenido tiempo de analizar objetivamente lo que "teníamos" y he podido identificar cosas que me hacen sentir más tranquila con mi situación actual, pero es imposible no recordar algunos momentos bonitos, porque a pesar que muchas veces me la pasé muy triste y con mil preguntas, guardo recuerdos lindos que estarán ahí hasta que mi memoria caprichosa y voluble decida borrarlos.
"Necesito estar solo" me dijiste. No, no sé que significa eso, ni el motivo de esa necesidad, no lo entiendo honestamente, pero ya no quiero intentar entenderlo, tampoco quiero saber si esa frase es verdad o simplemente una mentira para que no me lastimara tanto tu decisión. Quiero pensar que lo primero, pero me cuesta un poco, porque lo siento más como un floro escaso y poco creativo. Una de mis mejores amigas me preguntó: ¿Qué te hizo pensar que era una persona sincera? La verdad no estoy segura, solo lo sentí así, ¿Y si me equivoqué? tal vez, tal vez es mi capacidad y ganas de ver lo bueno y bonito en cada persona que "conozco". Después de todo, la honestidad es un NO negociable para mí.
Ahora, sólo algunos días después de todo, me siento en paz y lista para agradecerte. Gracias por todo, por existir, por las veces que no reímos sin sentido, por las caminatas y noches infinitas, gracias por mostrarme "eso" que me permitió recordar tantas cosas que no me gustan de mí y de otras personas y que hasta me asustan, "eso" que ya viví y no quiero de vuelta, gracias por el invierno. Gracias por estar en mi vida 10 semanas, por los besos y abrazos que me dieron calor en su momento y que yo disfruté y viví con mucha ternura. Gracias por el aprendizaje, lo necesitaba.
Me dijiste que no estuviste a la altura de lo que yo di, y no, no es que no estuviste a la altura, es solo que tú no sentías igual y no quisiste dar más ni construir nada. No, no era necesario ser el "victimario" o "héroe" de la historia, las cosas como son, sin víctimas ni victimarios. Si yo decidí darte mi tiempo, mi amor y cariño fue porque así lo sentí en su momento y no me arrepiento ni un solo segundo de haberlo hecho, porque decidí sentir y dejarme llevar por eso y estoy orgullosa de haber tomado esa decisión. Yo vivo, siento y pienso intenso y me gusta ser así, lo disfruto. Ya te habrás dado cuenta que esa intensidad a veces me lleva a ser impulsiva (te juro que mi consciente no quería bloquearte -al menos ese día-, fue un arrebato empujado por mi subconsciente que probablemente me notó un poco harta)
En realidad, me arrepentiría de haberme limitado, de haber ocultados mis emociones o sentimientos o de haberme esforzado por mostrar menos o ser diferente, solo para no asustar. Fingir que siento menos para no "terminar lastimado" me parece cobarde y yo no soy así. Mostrar desinterés cuando no lo sientes así, es un asco. Me siento feliz y tranquila de todo lo que di en este tiempo, y sí, me nació hacerlo por ti. Las cosas cambian.
Quiero verte feliz, solo o con quien sea, quiero verte brillar y regalando sonrisas al mundo. De todo corazón, deseo que sanes eso que sólo tú sabes, y espero que más temprano que tarde, puedas trabajarlo y deshacerte de esos fantasmas. Tú también te mereces lo mejor.
¿Te equivocaste? Sí, totalmente sí, pero quién no lo hace, somos seres humanos. Odié ese "mensaje de despedida", lo odié porque para empezar nunca debió ser un mensaje y menos debió tener esa carga de cólera y frialdad que sentí, eso sí no nos lo merecíamos. Yo también me equivoqué, yo cambié, yo callé. Pero finalmente ya no hay forma de volver atrás, todo fue como tuvo que ser y así es perfecto.
Te juro que me quedo con todo lo que pasó en este tiempo, lo bueno, lo malo y lo feo, porque incluso lo último es un aprendizaje, que nos ayuda a crecer y evolucionar como seres humanos y qué bien nos hace eso. Mi corazón sólo tiene cariño y agradecimiento para ti. Gracias por ser.
lunes, 3 de enero de 2022
Bienvenida del 2022
Hay algo que no soporto en la vida y ese algo es ver llorar a mi familia (y más aún si es por mí). Un mensaje me llegó el 1 de enero de 2022, un mensaje con cólera, frío, con poca buena onda, un simple mensaje de whatsapp totalmente inoportuno y poco considerado. Gracias por eso.
Fue inevitable no sentirme mal después de leerlo, fue inevitable derramar mil lágrimas por la forma y el momento en que llegó ese mensaje. Ya me veía venir todo, de hecho yo ya había tenido tiempo de pensar en cómo me sentía. Pero no quería hacer las cosas así, sino con cariño y respeto a la otra persona, como debió ser.
Cuando leí el mensaje estaba almorzando con mi familia: Mi mamá, mis hermanitas, mi madrina, Wen, otra tía, mi prima, su esposo, su hijita y todos voltearon a mirarme cuando vieron mi cara totalmente desconcertada y las lágrimas cayendo por mis mejillas porque era lo que menos me esperaba ese día. Traté de aguantar las lágrimas todo lo posible, no quería exponerme de esa manera delante de todos, pero no pude, no podía creer la frialdad y poca consideración de ese mensaje. Me esperaba cualquier cosa pero no ésto el primera día del año nuevo y menos de él. Gracias otra vez por eso.
No pude más con la mirada de todos, dije que me iba al cuarto porque estaba cansada. Me paré de la mesa y Clau, Cami y Wendy salieron detrás de mí. No entendía nada, me tiré a la cama a pensar un poco y no podía parar las lágrimas. No me merecía que las cosas sucedieran de esa forma, tan distante, tan fría. Wen y mis hermanas se echaron conmigo, empezaron a hablarme y darme besos. De pronto volteé y las vi con lágrimas en los ojos y era por mí. Eso me dolió más que nada. No puedo soportar que las personas que amo se pongan mal por mí.
Fuimos a la playa, yo estaba más tranquila, pero era inevitable dejar de sentir, ocultaba mi cara debajo del sombrero para que nadie me viera, no quería tener que dar explicaciones, ni contarles que alguien decidió mandarme un mensaje de mierda el 1 de enero del 2022. Mi mamá se alejó de nosotros y se fue caminando, cuando no pude más corrí tras ella, la abracé y pude soltar todo. Recibí un abrazo fuerte de mi mamá, y sus palabras tan sabias. Lo que más necesitaba.
A las 8 pm nos reunimos todos a cenar, pero no podía parar las lágrimas, eran lágrimas de cólera y decepción. Tenía los ojos hinchados a más no poder. Traté de pensar en otras cosa, de disimular. Me sentía agotada, cansada. Mis tíos se dieron cuenta y mi mamá les dijo que estaba triste porque ya me iba, cosa que no era mentira, pero claramente no era el principal motivo.
Me dormí abrazando a mi mamá y vi sus lágrimas. Esto específicamente no será fácil de superar, no puedo creer que me haya expuesto a ésto. Mandar ese mensaje el 1 de enero de 2022 y más aún, sabiendo que era el último día que pasaba con mi familia, que tan poca consideración con todo. Exponer a mi familia a verme mal y más aún, a que ellos se pongan mal. Hay que ser bien egoísta. Yo regresaba a Lima al día siguiente, era 1 solo día para hablar de frente y a la cara, no iba a pasar nada si esperaba 24 horas, pero sólo pensó en aprovechar la oportunidad, deshacerse de la "situación" lo antes posible. Sólo pensó en él. Después de todo, los actos dicen más que las palabras.
La despedida de mi mamá fue más dura aún. Yo me iba llorando por dejarla y ella preocupada con lágrimas en los ojos me abrazó y me dijo que sea fuerte, como siempre lo había sido (y es verdad). Fue una hora y media de viaje a Piura, tiempo en el que me pasé llorando por toda situación de las últimas 12 horas. Dormí y lloré en el avión también. Llegué a Lima y otra vez las lágrimas, la distancia del amor de mi familia y la forma en que alguien decidió "joderme" el inicio del año porque "no podía esperar más". Camino a la casa de mi tía a ver a mi papá, lloré nuevamente, mis ojos seguían hinchados. Abracé a mi papá y él también me abrazó. Él no es muy cariñoso pero es el abrazo más fuerte que me ha dado (sin exagerar). Le conté un poco sobre la situación, necesitaba que me entendiera y no hiciera muchas preguntas, necesitaba de él. Lloraba recordando ver llorar a las personas que AMO (más que el mensaje en sí, ésto fue lo que me dolió).
No me mataba lo que pasó. Siendo honesta conmigo misma, hace semanas las cosas cambiaron y no estaba cómoda, por más cariño que hubiera, eso no es suficiente y no me quería quedar en esa situación. Pero quería tomar una decisión de manera inteligente y calmada y sobre todo, conversar las cosas primero cara a cara, de forma madura y adulta (y no mandar un mensaje de whatsapp). Quería enfrentar la situación y si tocaba, despedirnos con cariño porque ninguno tuvo la intención de dañar a nadie (según yo).
Lo que me duele, me enoja y me DECEPCIONA, porque así estoy, decepcionada como nunca, fue la forma en que hizo las cosas (no me lo esperaba de él y qué equivocada estaba) y que a raíz de eso mi familia llorara y se pusiera mal por mí justo el último día que estaba con ellos (qué poco corazón hay que tener). NO me lo merecía, ellos NO se lo merecían. Nadie se merecía estar en esa situación.